36 plays

The Shining (1980)

Wendy Carlos

Si Nabokov siempre defendió la adaptación que hiciera Stanley Kubrick de su Lolita, Stephen King detestó a tal punto los resultados de El resplandor que una vez vencidos los derechos dirigió su propia versión (un bodriazo). King quería que se respetara su historia: el mal que anida en el aislado hotel elige como víctima y vehículo del horror al más débil de sus tres moradores. Pero la interpretación maníaca de Jack Nicholson, conseguida a base de repeticiones de tomas que superaron la centena (algo impensable para una estrella de esa magnitud) llevó a Kubrick a redefinir los términos. La película planteaba infinidad de temas (telepatía, posesión diabólica, premonición, casas encantadas) pero finalmente solo desarrollaba uno: el instinto asesino de un ser humano fuera de control.

Wendy Carlos aportó lo suyo con una partitura electrónica y alienante, de la que con el tiempo han ido apareciendo más y más retazos. 

6 notes 

McMurphy: What do you think you are, for Chrissake, crazy or somethin’? Well you’re not! You’re not! You’re no crazier than the average asshole out walkin’ around on the streets and that’s it.

3 notes 

22 plays

One flew over the cuckoo’s nest (1975)

Jack Nitzsche

Milos Forman era el director idóneo para trasladar al cine la obra de teatro basada en la novela de Ken Kesey: había crecido en Checoslovaquia bajo un régimen experto en pulverizar el más mínimo cuestionamiento al poder monopólico ejercido por una autoridad sobre la que no se admitía discusión alguna. No solo eso: el régimen comunista que sucedió a la Primavera de Praga se puso como meta “reformar” a todos los descarriados que soñaban con un “socialismo de rostro humano” y devolverlos a la senda impuesta por Moscú. El método fue una combinación de humillación y declaración pública de arrepentimiento por los “excesos” cometidos. Y los que no se adaptaron fueron convertidos en parias. Al final de “Atrapado sin salida”, el intento de revolución alentado por Mc Murphy (Jack Nicholson) en el asilo de enfermos mentales al que es confinado para saber si realmente está loco o finge serlo, concluirá en tragedia. Es verdad que la última escena de la película de nuevo apuesta por la revolución, pero es un gesto aislado e individual: el poder supremo encarnado por la enfermera Ratched (Louise Fletcher) ha salido victorioso. 

Para Nicholson este rol supuso su consagración como la máxima estrella de su generación, un lugar donde quizás todavía esté ubicado. Lo rodea un reparto de desconocidos que con el tiempo serían actores bien conocidos (Danny DeVito, Christopher Lloyd, Brad Dourif), pero el objetivo del director  era lograr que el equipo se aglutinara espontáneamente en torno al líder Nicholson. Lamentablemente ni siquiera el Oscar salvó a Louise Fletcher de una olvidable carrera que mayormente pasó por la TV. Su interpretación es un prodigio de contención, miradas y modulación de la voz. Jack Nitzsche entregó una banda sonora exquisita en la que cada una de las piezas compuestas describe un estado de ánimo. Sorprendente, las dos notas del tema de “Tiburón” fueron suficientes para arrebatarle el Oscar.

5 notes 

Major John Alexander: Is there much damage? 

Joe Patroni: No, not much, theres just a hole where the pilots usually sit.

24 plays

Airport 1975 (1974)

John Cacavas

La segunda película de la saga “Aeropuerto” pierde completamente la seriedad del original y entra de lleno en el terreno del disparate. Tras un inverosímil choque en pleno cielo entre una avioneta y un Boeing, éste último se precipita a tierra pero logra estabilizarse gracias al buen oficio de Karen Black. Más adelante en la película, su amante Charlton Heston descenderá hasta la mismísima cabina descolgándose desde un helicóptero e ingresando a la nave por un agujero. Entre tanto, una coloniai de viejas y nuevas glorias de Hollywood (al frente de todas ellas Gloria Swanson -haciendo de si misma- en uno de sus tantos comebacks) pasa las mil y unas. Pero la música del ignoto Cacavas es un portento digna de figurar en cualquier antología de los setenta.

Lex Luthor: Some people can read War and Peace and come away thinking it’s a simple adventure story. Others can read the ingredients on a chewing gum wrapper and unlock the secrets of the universe.

9 notes 

36 plays

Superman (1978)

John Williams

Uno de los temas por el que pasará a la posteridad el prolífico -pero no santo de mi devoción- John Williams. Antes que a Superman esta marcha me recuerda los largos avisos con los que TELEFE anunciaba sus novedades en los años 90. En todo caso el “Tema de Superman” ya se habían ganado un lugar en la historia de los soundtracks, como la película misma (y su continuación) en la historia del cine. Trompetas, violines, clarinetes y otros vientos anunciaban que algo grande estaba por comenzar. Probablemente siga siendo la mejor adaptación a la pantalla de este ícono central de la cultura pop norteamericana. El novato Reeve, rodeado de varias estrellas del viejo y el nuevo Hollywood, pasó la prueba y se adueño del papel. Su gracia y caballerosidad en el balcón de Luisa Lane y el vuelo de ambos sobre Metropolis (Manhattan) tomados de la mano lo transformaron en un auténtico “caballero de la noche”. Pareció entonces que realmente “volaba”. Richard Donner optó por mantenerse fiel a la mitología: la única libertad que se permitió fue llevar la acción de los treinta a los setentas. 

5 notes 

32 plays

Ice Castles (1978)

Melissa Manchester / Marvin Hamlisch

Películas “para llorar” como ésta, pocas. El “Flashdance” de su época, verdadero super hit de finales de los 70 que terminó convertido en película de semi culto (¿entre las amas de casas desesperadas?) y hasta tiene una reciente remake. Además de lo bien que patina Lynn-Hollie-Johnson, una de las mejores cosas que tiene la película es la presencia de una actriz de carácter como Colleen Dewhurst y la posibilidad de verlo a Robby Benson en ropa interior. Pero lo mejor, lejos, es la partitura de Marvin Hamlisch. Claro que todos quedaron opacados por ese supertanque que sonó día y noche en las radios de todo el mundo  y que durante un tiempo se convirtió en una opción favorita de los casamientos: "Mirando a través de los ojos del amor" en la voz de Melissa Manchester.

36 plays

Pierrot le fou (1965)

Antoine Duhamel

En teoría, una película de cine negro. Una historia nunca del todo clara, vinculada a la guerra de Argelia y el tráfico de armas, precipita la fuga de un burgués con la niñera de sus hijos. Habrá robos de coches, explosiones, matones de todos los tamaños, asesinatos varios, un antihéroe y una femme fatal, todo en cinemascope. En la práctica, Godard dinamitó el cine tal como se lo conocía hasta ese momento desafiando la continuidad de imagen y sonido, la lógica del montaje y el uso del plano/contraplano. Los actores miran o le hablan a los espectadores y la banda sonora se interrumpe en cualquier momento. El policial como género queda subvertido y la pantalla explota de colores primarios mientras Godard juega al surrealista y “cuenta” una intensa historia de amor muy de los años sesenta. Antonio Duhamel (RIP) “el” compositor de la nouvelle vague, escribió algunos temas muy dramáticos y otros bien pop, incluyendo dos canciones para Anna Karina que habrían estado muy bien en un musical de Demmy. “Ferdinand” fue recuperado por Bertolucci para la OST de “Los soñadores”.

4 notes 

86 plays

Relatos Salvajes (2014)

Helen St. John

El estado de crispación de la última década llega al cine y revienta la taquilla. En “Relatos Salvajes” se suceden seis episodios con muchísimo humor negro, que un poco a la manera de “Los Monstruos”(Dino Risi) revelan lo más miserable y oscuro de la condición humana cuando se llega a una situación límite. El tema es universal con lo que el público de todas las latitudes se sentirá identificado en mayor o menor medida con las situaciones descriptas. Posiblemente el más “salvaje” de todos es el protagonizado por Leonardo Sbaraglia, y es entonces cuando el soundtrack compuesto por Gustavo Santaolalla cede la posta. Mientras este impecable yuppie conduce su flamante Audi por un imponente paisaje salteño lo que suena es uno de los temas más grasas que heredamos de los años ochenta: el Tema de Amor de Flashdance. Una salvajada.

5 notes