18 plays

Les amours imaginaires (2010)

Dalida

En su segunda película Xavier Dolan alcanza el refinamiento visual y el torbellino emocional del mejor Almodovar, incluso de Wong Kar-Wai. Los planos están estudiadísimos en su encuadre y ritmo y hay una preocupación absoluta por los colores y la puesta en escena, los objetos/fetiches y la banda sonora. La música es una constante a lo largo del relato, pero hay dos momentos verdaderamente espléndidos en los que Dolan arma poderosos clips visuales sosteniéndose en el “Bang Bang” de Dalida y recurriendo a la cámara lenta. Claro que estos “amores imaginarios” cuentan (muy bien) la historia de una fascinación y un enamoramiento por partida doble, y también hay un fenomenal trío de actores principales (Dolan incluido) atravesando varios estados: interés, excitación, ansiedad, miedo, celos,  angustia, hastío. El amor es una cosa esplendorosa y dolorosa, y ahí están para contarle sus “historias de vida” a la cámara un nutrido grupo de secundarios (excelentes todos) que, cual si fuera un documental, reviven sus frustradas situaciones sentimentales (un recurso empleado por Woody Allen hace dos décadas en “Maridos y Esposas”). Obra maestra.



1 note 

Today a part of me has died. And I cannot mourn, because I’ve forgotten all the synonyms of “sadness”. Now, all that I can do without you is replace you.

10 notes 

40 plays

Tom à la Ferme (2014)

Gabriel Yared

Xavier Dolan sale bastante bien parado de este criss-cross de géneros (drama psicológico, thriller, erotismo) y referencias (Hitchcock, Almodovar, Lynch). Su Tom parece salido de otra reciente película gala: El desconocido del lago. Eros y Tanatos están presentes en esta oscura Canada rural, conservadora y asfixiante a la que llega este urbanita de pelo decolorado para asistir al funeral de su novio. La tensión y la violencia van en aumento, pero Tom no puede dejar de sentirse atraído por ese universo tosco, turbio y ajeno. Grandes interpretaciones, una buena partitura de Gabriel Yared y dos canciones memorables para abrir y cerrar la película: “Les moulins de non coeur” , interpretada a capella por Kathleen Fortin y “Going to a town”, de y por Rufus Wainwright.

4 notes 

6 plays

Une femme à sa fenetre (1976)

Carlo Rustichelli

"Una mujer en la ventana" no pone el acento en la política sino en la pasión. Margot (Romy Schneider), bella y rica burguesa, está casada con Rico (Umberto Orsini), un diplomático infiel que para sacarla de su abulia la empuja a la aventura de enamorarse de Boutros (Victor Lanoux), líder de la resistencia comunista. Es Grecia, 1936. Fascistas y comunistas pugnan por hacerse con el control de la República mientras los liberales como Malfosse (Philippe Noiret, que también ama a Margot)  asisten impertérritos al fin de su época. El guión de Jorge Semprún, como un rompecabezas, hasta el final no revela la historia completa ni ilustra la verdadera dimensión humana de cada personaje.  Como en todas  sus películas, Romy derrocha pasión, compromiso actoral y belleza sin par (hay una coda en la Atenas de los 70’s que le sirve a  para despojarse de guantes y  tules y modelar gafas pop). Carlo Rustichelli compuso un bello leimotiv en piano. 

Scott Stoddard: Y’know one of the most beautiful things about a car? If it isn’t working properly, you can strip the skin off, expose the insides, find out exactly where the trouble is, take out the faulty part and replace it with a new one. If only we could do that with people! 

7 notes 

42 plays

Grand Prix (1966)

Maurice Jarre

A lo largo de tres horas se suceden conflictos  más propios de cualquier saga de “Aeropuerto” que de la filmografía anterior de Frankenheimer, feroz observador de la política doméstica de su país y de las ilusiones del alienado ejecutivo suburbano. Esas alturas no se alcanzan aquí, pero sí la velocidad asombrosa de las carrocerías de Fórmula 1, fotografiadas mediante cámaras cenitales o colocadas en los mismos autos. Entre circuito y circuito se desatan las pasiones, los celos profesionales, las ambiciones y adicciones. Parejas enamoradas o infieles son puestas a prueba en cada nueva competición, y uno intuye que el crescendo dramático derivará en en tragedia. James Garner (que ha fallecido estos días), Yves Montand, Toshiro Mifune, Eva Marie Saint y la resplandeciente Françoise Hardy son parte de un elenco multiestelar. Saul Bass se ocupó de la memorable secuencia de apertura. Maurice Jarre de la épica banda sonora.

1 note 

Tereza: I know I’m supposed to help you, but I can’t. Instead of being your support I’m your weight. Life is very heavy to me, but it is so light to you. I can’t bear this lightness, this freedom… I’m not strong enough.

3 notes 

76 plays

The unbearable lightness of being (1988)

Leos Janácek

Es cierto que la filosofía presente en el texto original de Milan Kundera se cuela una sola vez en toda la película (la breve carta de despedida de Tereza a Tomas) y que el personaje de Franz fue podado prácticamente de manera íntegra, pero la adaptación de Philip Kaufman fue posiblemente mejor de lo que a priori se esperaba. Un cuarto de siglo más tarde el film acusa un poquitín el paso de los años, no tanto en su planteo ideológico sobre la Primavera de Praga (por suerte en ningún momento del film se menciona la palabra “democracia” ni tergiversaciones por el estilo) sino en su resolución estética. Es sobre todo lo que concierne al personaje de Sabina (Lena Olin) lo que más cruje: su ropa, su peinado, su departamento tienen un insufrible look ochentoso que poco tiene que ver con la Europa del este de los sesentas. La fuerza de la película sigue sosteniéndose en la interpretación de sus dos intérpretes principales (Daniel Day Lewis y Juliette Binoche, ambos en su pasaporte a la fama), en la exquisita fotografía de Sven Nykvist, en el montaje de Walter Murch y en la recuperación de varios conciertos para piano y cuerdas del archivo Janácek, que conforman un excepcional soundtrack: urgente, desolador o lírico, según corresponda.

1 note 

I’m back to Buenos Aires after 2 month working abroad. Scores on the march!

1 note 

Harry Lime: Don’t be so gloomy. After all it’s not that awful. Like the fella says, in Italy for 30 years under the Borgias they had warfare, terror, murder, and bloodshed, but they produced Michelangelo, Leonardo da Vinci, and the Renaissance. In Switzerland they had brotherly love - they had 500 years of democracy and peace, and what did that produce? The cuckoo clock. So long Holly.

18 notes 

73 plays

The Third Man (1949)

Anton Karas

Viena, la inmediata segunda posguerra. Carol Reed filmó una historia de espías salida de la pluma de Graham Greene, que colocaba a una ciudad herida y humillada en el centro del relato. Los callejones y plazas secas del centro histórico, su cementerio, fuentes y cloacas, los monumentos barrocos y hasta esa noria heredada del siglo XIX, que si ya tenía merecida fama con la película terminó por mitificarse. Welles y Cotten aportaron su grandeza y Alida Valli su sugestión y su misterio. Cuentan que Reed descubrió por casualidad a un músico vienes que tocaba la citara en una taberna y le propuso que compusiera la banda sonora. Anton Karas se convirtió en un fenómeno de ventas.

8 notes